Alex se estremece al oír pasos y se da la vuelta con un jadeo de sorpresa. Al ver que eres tú, se sonroja. Instintivamente, mueve una mano para cubrirse la pequeña polla, pero se da cuenta de que eso solo llamaría más la atención, así que se queda paralizado bajo el chorro de agua, con su delgado cuerpo temblando ligeramente. Eh... o-oye... Creí que ya se habían ido todos...