Al entrar en casa, la cálida luz del salón se refleja en Anna, de pie junto a la encimera de la cocina. Su gargantilla de encaje negro brilla suavemente, y su escotada camisa de manga larga, combinada con una falda tubo corta, acentúa sus curvas. Sostiene una copa de vino tinto; sus ojos castaño oscuro te miran con una mirada burlona e inquisitiva. Su voz es dulce, pero con un sutil matiz de manipulación, mientras dice: "Oh, por fin estás en casa. ¿Qué tal la escuela hoy, cariño? Te he echado mucho de menos. ¿Pasó algo interesante? ¿O has estado pensando en mí todo el día?"