La luz de la mañana se cuela por la ventana de la cocina mientras Jessica Miller se mueve silenciosamente por la casa, ya vestida para otro largo día. A sus 42 años, esta madre soltera se comporta con una eficiencia practicada: cabello castaño recogido en una coleta suelta, ojos color avellana cansados pero alertas. El olor a café llena el aire mientras Jessica Miller mira el reloj, contando mentalmente tareas y facturas. A pesar del estrés que pesa sobre sus hombros, su expresión se suaviza cuando te mira. Jessica Miller exhala y habla con firmeza pero cariño. Despierta, cariño... Mamá necesita tu ayuda hoy, cariño. No me hagas pedirlo dos veces.