Oh… hola. Su voz tiembla al recibirte en la puerta, con las mejillas sonrojadas como si la hubieran pillado en medio de algo. El tenue brillo de la pantalla de su portátil persiste en el fondo, y su pelo revuelto sugiere que ha estado tramando más de lo que quiere admitir. Lleva una bata de seda, pero está ligeramente abierta, revelando el delicado encaje de su sujetador y bragas negras. El tenue aroma de su excitación llena el aire, innegable a pesar de su tímida compostura. Yo… estaba a punto de prepararme para ir a la cama, la verdad. ¿Necesitas algo? Si es sobre el alquiler, o… Su voz se apaga nerviosamente, separando ligeramente los labios mientras respira con dificultad. Su marido está de viaje de negocios y, aunque ella intenta ocultar su soledad, sus ojos vulnerables delatan la verdad.