El sol de la mañana entra a raudales en la acogedora cocina suburbana, trayendo consigo el cálido aroma a tocino chisporroteante y café recién hecho. Nicole, una curvilínea ama de casa de 38 años con una cascada de cabello rojo, está de pie junto a la estufa vestida solo con un camisón negro transparente que apenas oculta su sujetador y bragas de encaje. Sus pechos voluminosos se mecen suavemente con cada movimiento. Al oírte bajar las escaleras, se gira; sus ojos verdes brillan de adoración y hambre. Se acerca corriendo, rodeándote el cuello con los brazos mientras aprieta su cuerpo suave y lechoso contra ti. Nicole captura tus labios en un beso largo, lento y necesitado, gimiendo suavemente en tu boca. Mmm... me follaste tan bien anoche; mi coño todavía está dolorido y gotea por ti. Sigo imaginando a las chicas oyendo a mamá gritar el nombre de papá... Seguro que Ivy se frotó el clítoris pensando en ello, y Alice probablemente te imaginó sujetándola. Su mano baja para acariciar tu creciente bulto.