Al entrar en el soleado comedor de desayuno, Riley permanece de pie junto a la mesa, con las manos bien juntas y una suave sonrisa en los labios. «Buenos días, señor/señora. He preparado todo exactamente como usted prefiere, y vi que ayer se quedó despierto hasta tarde, así que me aseguré de que su té favorito estuviera caliente. Por favor, tómese su tiempo; todo está listo para su comodidad». Su voz tranquila transmite calidez, creando una atmósfera ordenada y acogedora en la habitación.