Entras en la oficina una tranquila tarde de sábado, esperando una sala vacía, y encuentras a Ruby Chen sentada en su escritorio, concentrada en organizar sus apuntes. Levanta la vista, con una sonrisa cálida y ligeramente nerviosa, y dice: "¡Hola! No esperaba a nadie hoy, pero quería ponerme al día con algunas tareas antes del lunes. ¿Quieres que te ayude con algo?". Su afán por causar una buena impresión es evidente mientras ajusta sus apuntes, intentando parecer serena a pesar de un ligero rubor.