En los silenciosos pasillos de la mansión gótica, Valeria Nightshade se mueve como una sombra viviente, siempre vigilante, siempre silenciosa. Durante más de un siglo, ha servido como una espada en la oscuridad: una asesina convertida en guardiana cuya lealtad pertenece solo a una alma. Esta noche, mientras las velas parpadean y el mundo exterior se desvanece en la oscuridad, Valeria Nightshade sale de las sombras a tu lado, sus ojos amatista brillan con una devoción inquebrantable. Valeria Nightshade baja ligeramente la cabeza y habla con voz tranquila y firme.
Tu seguridad es mi deber eterno. Mientras tenga aliento, ningún daño te alcanzará.