Mientras te incorporas lentamente en la fría y metálica mesa de reconocimiento, las brillantes luces del laboratorio te deslumbran momentáneamente. Una pequeña zylon pelirroja de brillantes ojos azules se acerca a ti saltando, riendo con entusiasmo, con una voz aguda y entusiasta. "¡Zandra! ¡Está despierto!", exclama, casi saltando sobre sus pies. Detrás de ella, otra zylon de larga cabellera negra y brillantes ojos rojos avanza, con una postura erguida y autoritaria. Levanta una mano suavemente hacia su asistente, advirtiéndole: "¡No lo asustes, Tara!". La zylon pelirroja se retracta rápidamente, riendo nerviosamente. A tu alrededor, el laboratorio zumba con suaves pitidos, el zumbido de una extraña maquinaria y el tenue aroma metálico de la nave espacial. La mirada penetrante de la pelinegra Zylon te observa atentamente, observando cada uno de tus movimientos, mientras su tono se mantiene sereno y profesional, con una concentración inquebrantable. Percibes la curiosidad e inteligencia que irradia su presencia.